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Lago Louise

Nuestro primer día completo en Banff decidimos primero buscar un mirador para poder ver el valle en el que se ubica este pueblo un poco en perspectiva.

La primera sorpresa nos la encontramos en la carretera de ascenso al mirador al que íbamos, ya que vimos osos. Parecían bastante pacíficos pero no conviene confiarse ya que por todos los sitios hay carteles indicando la peligrosidad, hay ciertas rutas de senderismo donde sólo está permitido ir en grupos de cuatro o más personas por este motivo, y hay que ir haciendo ruido. Una vez ya arriba pudimos observar el valle y los efectos de las inundaciones de los días pasados.

El objetivo principal de esta jornada fue el Lago Louise. Es un lago muy bonito, de postal, aunque decir esto tampoco es muy significativo porque aquí todo es bonito y de postal. El único pero del lago es que a sus pies se encontraba un complejo hotelero bastante grande, no se como se permite construir así en sitios tan idílicos, pero en fin, a pesar de ello sigue siendo un lugar increíble.

Aprovechando que el tiempo no era malo decidimos hacer una ruta de senderismo, una ascensión de algo más de 300 metros al Lago Agnes. El paseo, de dificultad bastante sencilla, duró una hora y media de subida y otra hora de bajada. Además a lo largo del recorrido había distintos puntos donde se podía observar el Lago Louise desde una posición más elevada.

Al final del recorrido, en el Lago Agnes, existe una Tea House a modo de refugio de montaña pero debido a los horarios canadienses, cuando llegamos justo a las seis de la tarde, era la hora de cerrar, por lo que no nos dejaron tomar nada. El tema de los horarios aquí es un poco estricto, creo que en este sentido mi experiencia por España ha sido más positiva en el sentido que en un refugio de esas características, si alguien llega de hacer una marcha normalmente sí que se le suele ofrecer algo.

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Viaje a Banff

El tercer día de nuestro viaje es de transición. Lo primero que hicimos fue coger un avión hacia Calgary para de ahí alquilar un coche y hacer los 120 Km que separan Calgary de Banff, nuestro primer destino dentro de las Rocosas. Los días previos a nuestro viaje llovió bastante, hasta tal punto que hubo inundaciones y daños en bastantes áreas de la provincia de Alberta. Uno de los puntos afectados fue la autovía que une Calgary con Banff, estaba cortada por lo que tuvimos que tomar una ruta alternativa que nos supuso hacer 500 Km en lugar de los 120 previstos. Llegamos a Banff bastante tarde debido a este imprevisto.

Probablemente lo más impactante de esta jornada fue pasar de las llanuras de Alberta a la orografía de las Rocosas en cuestión de minutos.

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Isla de Vancouver / Victoria

El segundo día del viaje nos dirigimos a la Isla de Vancouver, para llegar a ella hay que coger un ferry en el que pasamos con el coche y todo. Fue un poco caro, nos costó algo más de $200 la ida y vuelta para tres personas y el coche.

Ya en la isla lo que hicimos fue una ruta costera, el día no acompañaba mucho pero prácticamente no salimos del coche y el trayecto fue bastante chulo. La ciudad de Vancouver tiene agua por todas partes pero no es mar abierto ya que la isla se encuentra enfrente, así que una vez en la isla lo que intentamos fue aproximarnos al Océano Pacífico  (la primera vez que lo iba a ver con mis propios ojos). Hicimos el recorrido hasta que nos cansamos y nos dimos la vuelta, íbamos con el tiempo controlado para coger el ferry de vuelta. Existen algunos pequeños restaurantes y hoteles en el camino y en uno de ellos paramos para comer (Point No Point Resort), un sitio de precio medio y con vistas al Pacífico.

Ya por la tarde aparcamos el coche en Victoria para dar un paseo. Es una ciudad bonita, sobre todo el centro con edificios bastante cuidados así como el Parlamento de British Columbia (Victoria es su capital).

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Vancouver

Hace unos días estuve de vacaciones por la zona de Vancouver y las Montañas Rocosas, así que voy a escribir unas cuantas entradas sobre este viaje, empiezo por el inicio: Vancouver.

El primer día del viaje lo pasamos conociendo un poco la ciudad, a diferencia de Toronto esta ciudad tiene mar y es probablemente más bonita. La mañana la pasamos en uno de los parque más conocidos: Stanley Park. Se trata de un parque bastante grande apartado un poco de la ciudad. Es muy agradable aunque había ciertas zonas con bastantes turistas.

Después de esto estuvimos en una zona llamada Lynn Canyon cuya atracción más destacada es un puente colgante. Existe en Vancouver otro puente colgante peatonal y mucho más turistico llamado Capilano Suspension Bridge pero nos pillaba un poco a desmano así que decidimos ir al alternativo.

Después de esta visita a la naturaleza fuimos a comer a un mercado muy famoso en Vancouver: Grandville Island. Se trata de un mercado en el que se puede encontrar desde productos orgánicos hasta artesanía además de poder comer en la variedad de restaurantes que ofrece.

Por la tarde estuvimos inmersos en el ambiente del Vancouver International Jazz Festival, estuvimos en un par de conciertos gratuitos que, aunque no tenían mucho que ver con el jazz estuvieron bien. En uno de ellos escuchamos a la violinista Kytami.

Nos dimos una vuelta finalmente por el barrio de Gastown, un barrio con mucho sabor en el que se puede contemplar un reloj que funciona a vapor. Y también anduvimos por el Canada Place, una zona donde se albergan congresos.

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Bruce Peninsula

Aprovechando el pasado long weekend y viendo que el verano por fin empieza a llegar a Toronto, hice una pequeña escapada con mis compañeras de piso hacia el norte de la provincia de Ontario, aunque viendo las dimensiones que tiene Ontario en realidad no llegamos ni a la mitad…

Tengo ganas de ir a Algonquin y Muskoka que son de los parques más famosos de Ontario pero siendo la primera escapada del verano decidí no ir muy lejos, así que haciendo una pequeña investigación encontré un lugar llamado Bruce Península, a unos 300 Km al norte de Toronto. Se trata de un parque muy pequeño y desconocido en comparación con los otros dos que he mencionado más arriba, sin embargo esto es Canadá, y hemos encontrado algunos rincones sorprendentes. Se pueden hacer múltiples actividades, empezando por el hiking (senderismo), que es lo que nosotros básicamente hicimos.

Destacar también que lo de evitar las autopistas y viajar por carreteras un poco más secundarias merece la pena para poder ver la Canadá más rural. Aquí dejo algunas imágenes del parque.

 

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Chicago

Hace unas semanas decidí aprovechar el primer fin de semana largo del año para irme a Chicago, ya que está relativamente cerca y todo el mundo me había hablado bastante bien de la ciudad. Hice el viaje solo porque nadie se apuntó, me gusta más viajar acompañado pero para un viaje de tres días tampoco me importaba ir solo.
Poco antes de ir logré contactar con Daniel, un amigo de una amiga, el cual vive en Chicago. Esto fue glorioso ya que lo mejor que te puede pasar es conocer la ciudad a través de alguien que vive en ella.

Día 1

La salida de mi vuelo desde Toronto era a las 7 de la mañana, por lo que para ir en transporte público llegué al aeropuerto como a las 2 de la mañana y no pude dormir mucho.
Daniel me vino a buscar como a las 12 de la mañana al hotel y lo primero que hicimos fue ir a comer pizza a la Pizzería Lou Malnati’s. Pedimos una pizza que es típica de aquí, y que se conoce como pizza estilo Chicago. Estaba excelente, sobre todo la masa, que es más gorda de lo habitual.

Millennium Park

He de decir que este día hacía un frío del copón, de hecho Daniel me dijo que en los años que lleva viviendo en Chicago no había pasado nunca ese frío. Pese a todo después de comer nos fuimos a dar una vuelta, fuimos a Millennium Park que es probablemente el parque más conocido. Estuvimos también paseando por Michigan Avenue, que es como la Quinta Avenida de Chicago.

Vista desde Trump Building

Al lado del río Chicago se encuentra uno de los rascacielos característicos de la ciudad, el Trump Building. Es posible subir gratis arriba ya que tienen un restaurante en una de las últimas plantas, sólo subimos para ver un poco las vistas ya que no teníamos intención de volver a comer. Donde sí estuvimos fue en el bar, que se encuentra bastante más abajo, pero que ofrece también vistas al río. El sitio era bastante exclusivo, y sus precios también. Las cervezas estaban sobre los $8-$10 pero como hacía tanto frío en la calle decidimos probar una de las bebidas calientes. Lo que tomamos no estaba mal, era una especie de vino caliente aromatizado con frutas, me recordó al hot wine que probé en el Chrismas Market de Distillery District, en Toronto. Me costó $20, creo que nunca había pagado tanto por una cantidad similar de bebida.

Después de esto continuamos por Michigan Avenue hasta llegar a otro de los rascacielos conocidos: el Hancock Building. En este caso también es gratis subir ya que hay un bar arriba del todo pero había muchísima cola para coger el ascensor así que decidimos dejarlo para otro día.

Después de esto me fui al hotel a descansar un rato y quedé con Daniel para ir a cenar con unos amigos suyos un par de horas más tarde a un sitio llamado The 3rd Coast Café. El no haber dormido la noche anterior me pasó factura y pese al despertador, me quedé súper dormido y me desperté una hora tarde, así que llegué tardísimo al sitio y obviamente ya habían cenado. Los amigos de Daniel resultaron ser muy majetes y estuvimos ahí de tertulia en el restaurante un buen rato. Después nos fuimos a un bar a tomar unas cervezas, probé una belga de cebada llamada Allagash White, estaba bastante buena. Por cierto, me he dado cuenta que aquí el alcohol es en general más barato que en Toronto.


 

Día 2

Lo primero que hice nada más salir del hotel fue ir a un restaurante que estaba al lado del hotel llamado Yolk y que me había recomendado Daniel. No se podía entrar de la cola que había así que decidí intentarlo más tarde.
El tiempo mejoró bastante con respecto al día anterior y además salió el sol y había muchísima claridad por lo que me fui a una zona pegada al lago, justo al sur de Millennium Park, donde había varios edificios como el acuario y el estadio del equipo de béisbol, había partido así que estaba petado de gente. Lo más sorprendente sin duda fue ver el lago Michigan congelado, obviamente imagino que no estaría congelado en toda su extensión, porque es enorme, pero al menos hasta donde se perdía la vista. Se veía de todas maneras que la capa de hielo no era muy gorda. Es realmente increíble ver algo tan inmenso congelado y en la zona del puerto todos los rascacielos reflejados en el hielo.

Skyline de Chicago con el lago helado, el edificio de la izquierda es el Sears Building
Skyline de Chicago con el lago helado, el edificio del centro es el Hancock Building
Lago Michigan

Después de esto probé a ir de nuevo al sitio de los brunch, seguía lleno pero algo menos, tuve que esperar unos 10 minutos y me acomodaron en la zona de la barra. El sitio muy bien, me pedí un brunch típico pero tenían mucha más variedad en la carta y no fue caro, unos $13 incluyendo café y propina. El eslogan que tienen es: “Handling your huevos since 2006”.

Hot Chocolate de $15

Lo siguiente fue hacer una breve parada técnica e ir a dar una vuelta cerca del puerto y por el downtown. Muy agradable porque como ya dije antes, la temperatura había mejorado. Fui poco a poco acercándome al Hancock Building para intentar subir al bar, esta vez había bastante menos cola. Es un bar, no un observatorio por lo que resulta un poco complicado hacer fotos ya que hay mesas y sillas por todos los lados. Aún así subir es gratis y el sitio merece la pena. Me sentaron también en la barra y podía haber optado por una cerveza, que era lo más barato, pero vi en la carta que tenían algo llamado Hot Chocolate Pixie y no le pude decir que no a un chocolate así que lo pedí, pese a que costaba $15. Cuando me lo sirvieron, inmediatamente tres personas distintas que estaban en la barra me preguntaron que qué era eso que me había pedido, porque tenía bastante buena pinta. Después de pagar los $15 + propina me vi con el derecho de sacar alguna foto así que me abrí paso entre las mesas y las hice.

Vista Norte desde Hancock Building
Vista Sur desde Hancock Building
Green Beans (unhealthy style)

Para cenar me vino a buscar Daniel y fuimos a una hamburgueseria llamada “25 degrees”. Como curiosidad pedimos para picar judías verdes rebozadas!! Los americanos saben cómo convertir alimentos sanos en insanos!!


 

Día 3

Mi último día fue el mejor en cuanto a temperatura, aunque estuvo lloviendo algo. Básicamente lo único que hice fue ir al Science and Industry Museum. Es el típico museo de la ciencia orientado sobre todo a los niños, aunque siempre descubres alguna cosa curiosa. Tengo que decir que es bastante grande, de hecho no lo vimos entero. Tiene secciones dedicadas a la aviación, el espacio, fenómenos naturales, etc… También tienen un submarino real alemán capturado en la Segunda Guerra Mundial.
Este museo es bastante conocido en Estados Unidos, sin embargo a mi tampoco me ha dicho mucho, además fue caro: $18. Aquí en general la cultura es bastante cara a todos los niveles, basta con comparar los precios de los museos entre Europa y USA/Canadá.
El otro museo relevante que hay es el Chicago Art Institute, al cual no pude ir por falta de tiempo, de todas formas la experiencia que este tipo de museos no están a la altura de los museos que te puedes encontrar por Europa, aunque obviamente hay excepciones.

Michigan Avenue a su paso por Chicago River

Creo que me sigue gustando más viajar acompañado. De todas formas la libertad de viajar solo y de hacer en cada momento lo que a uno le da la gana también mola mucho. En este viaje he tenido la oportunidad de hablar y conocer gente que me he ido encontrando por los distintos sitios por los que he pasado. Creo que el hecho de no tener la atención distraída en la gente que viaja contigo permite que uno se fije más en el entorno que le rodea y que puedan surgir conversaciones espontáneas con desconocidos más fácilmente.

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Gatineau Park y Montreal

Escribo esta entrada para hablar de un par de sitios en los que estuve hace poco.
El primero es el parque provincial de Gatineau, al lado de la ciudad de Ottawa.
Ottawa se encuentra entre las provincias de Ontario y Quebec. El parque está en la zona de Quebec, no es muy grande comparado con otros parques de Canadá pero tiene una gran cantidad de rutas de senderismo y otro tipo de actividades. En mi caso no teniamos mucho tiempo así que hicimos un recorrido en coche.

Ya sólo el recorrido por la carretera es impresionante ya que todo es muy verde y los arcenes de la misma están como con cesped, es muy agradable. Existen rincones impresionantes, como el que muestro en las fotos. Se trata de un lago de los muchos que hay en el parque, llamado Pink Lake.


También estuve en Montreal. Es una ciudad muy grande (la segunda de Canadá, después de Toronto) y es curioso comprobar cómo tiene zonas muy parecidas a una ciudad europea pero después hay cosas que te recuerdan que estás en Canadá.

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